No necesitamos un "Amazon local"
Publicado elDe un tiempo a esta parte (en especial, desde que Donald Trump volvió a la Casa Blanca), venimos escuchando que hay una “necesidad” de tener clones locales o alternativas a Amazon, como plataforma de comercio electrónico en internet. Ya antes de que el payaso se mudase al palacio (y ese palacio se convirtiera en un circo), y sobre todo durante la pandemia, aparecieron muchas iniciativas públicas (o privadas pero a golpe de subvención) para llevar a cabo tal hazaña.
Algo parecido vemos ocasionalmente, aunque en menor medida, con los intentos del sector del taxi por modernizarse y converirse en un “Uber con licencia municipal”. Sin embargo, el resultado de estas iniciativas simpre ha acabado siendo muy parecido: dilapidar dinero del contribuyente en proyectos que posteriormente usaba entre alguien y nadie, para su eventual desaparición dejando “cadáveres” en formas de hemeroteca, pegatinas en las calles o comercios, y gente clamando que realmente esto es necesario, cada vez más.
¿De veras, el ejemplo a seguir es Amazon?
Ante esto, me gustaría lanzar un nuevo planteamiento: ¿realmente hace falta tener un Amazon en nuestras vidas? Es decir, una empresa global que:
- Abusa de su posición dominante en el mercado para obtener precios ridículamente bajos y comisiones altísimas de fabricantes y comerciantes.
- Cuenta con una red logística fundamentada en explotar al personal de los centros logísticos y reparto, que ahora quiere convertir en una nueva línea de negocio abierta a terceros (como hizo con AWS).
- Utiliza otra línea de negocio para vender a pérdida (subsidios cruzados, eso se llama). Esta línea de negocio, Amazon Web Services, es la que tiene mayor peso en su sector, y que a su vez tiene cosas cuestionables tanto por el vendor lock-in (el coste de salir de ese ecosistema) como la soberanía de chichinabo que pretenden vendernos.
Evidentemente, no todo es negativo, para el consumidor esos precios tan bajos implican cierto ahorro sobre comprar en otras plataformas. La suscripción Prime integra verticalmente muchas cosas (envío sin coste adicional en los productos “Prime” con la logística de Amazon, la suscripción de pago en Twitch a un canal que elijas, Prime Video, etc), pero a pérdidas y como “gancho” a la plataforma.
Si quieres comprar en una tienda online, es probable que encuentres precios parecidos a Amazon (porque tienen ese poder de fijación de precios1) pero con tarifas de envío que cuesten unos pocos euros más (muy habitualmente, sobre los 5€) y con tiempos de entrega de 2-3 días frente al “mañana” de Amazon. La propuesta de Amazon es que pagues esos 5€ al mes (menos en la versión anual, y con descuentos en algunos casos) y a cambio te fidelizan en su plataforma, y cualquier compra que quieras hacer vas directamente a buscar en Amazon, comprar “barato” y que otro pague el 15% de comisiones, más los costes de logística y publicidad. Esta estrategia, por cierto, es la que se conoce habitualmente como loss leader (un “gancho” a pérdida, o un “producto reclamo”).
El elefante en la habitación
No obstante, no podemos evitar hablar del elefante en la sala, en el que cualquiera que haya comprado en Amazon habrá reparado: las marcas fantasma. Haciendo una búsqueda rápida de un producto genérico que podrías comprar en una gran variedad de tiendas, como un “cargador usb c” (mi búsqueda para este ejemplo), nos encontramos que los 5 primeros resultados son los siguientes:

Un anuncio que ocupa un tercio de la pantalla para la marca china Anker, una marca relativamente conocida en buena parte gracias a vender mucho en Amazon. Posteriormente, Aioneus, una empresa que comercializa cargadores y tiene una web con información muy genérica del negocio y dirección en un “hub” comercial de Hong Kong, pero que por lo demás parece ser verídica. Las otras dos, “BHHB” y “YISH” no muestran resultados en buscadores más allá de Amazon, alguna red social, o páginas de “chollos”, y la otra ni siquiera indica qué marca es a simple vista.
Descontando las dos primeras, que se ganaron la reputación principalmente por Amazon pero parecen ser fabricantes chinos verídicos, las otras marcas que pagan por aparecer ahí no son más que “marcas Amazon” que no tienen actividad fuera, ni se puede encontrar información de si son el fabricante real o solo “comerciantes”, y que posiblemente sean otras empresas de importación cuyos datos solo descubres por la etiqueta en el empaquetado que indica quien hizo la importación a Europa.
Como este caso, en prácticamente cualquier producto, o aparecen marcas multinacionales conocidas, o son nombres escogidos aparentemente al chou (aleatoriamente) que solo venden en Amazon, sin tener ningún tipo de reputación real ni poder encontrar valoraciones reales (las de Amazon son relativamente fáciles de comprar y manipular, pero eso es otra historia).
El problema real
El gran problema es que nos hemos acostumbrado a esta “comodidad” de comprar cualquier cosa desde una sola aplicación y que llegue al día siguiente, sin ser necesariamente conscientes de lo que implica a nivel logístico y de impacto ambiental y social (de quienes trabajan en esa empresa). Nos (hablo como sociedad) hemos acostumbrado tanto a esto que ante los problemas que tiene Amazon, el pensamiento se nos va a “necesitamos otro así pero arreglando esto” y no una vuelta al paradigma habitual: comprar la electrónica en una tienda de electrónica, la ropa en tiendas de ropa, el equipamiento deportivo en las tiendas de deporte, los instrumentos musicales en tiendas de música, y las “chorradas” que cuestan unos pocos euros en el bazar chino (otro día hablamos de Aliexpress, Shein y Temu, que también tienen su miga).
Sin embargo, considero que la solución pasa en parte por volver a esos “orígenes”, aunque sea a través del mundo online. Evidentemente requiere un poco más de “investigación”: buscar dónde comprar, qué producto concreto quieres (frente al “Amazon’s Choice” de turno que un algoritmo te recomienda por razones secretas, pero que desde luego no son “es el mejor”). También requiere la paciencia de hacer un pedido el jueves por la tarde y probablemente no recibir la entrega hasta el lunes o el martes; y por un transportista que opera mal (creo que toda España conoce como son las entrevistas de trabajo en SEUR, aunque los otros no son mucho mejores). Este último problema, por cierto, no ocurre si compras en tiendas físicas donde puedes examinar el producto antes de comprarlo, y adquieres posesión de él… ¡EN EL ACTO!
Puedo sugerir portales (con sus más y sus menos, algunos han tenido alguna práctica cuestionables) pero que se especializan en un segmento y tienen gran infinidad de productos de este, con algo más de filtro en marcas:
- Tecnología: los más conocidos son PcComponentes, Media Markt (también con tiendas físicas), y cada vez más Back Market, para artículos de segunda mano o reacondicionados.
- Libros y cultura: Existe una iniciativa de la CEGAL2 llamada todos tus libros donde puedes buscar cualquier obra y encontrar librerías locales donde lo vendan.
- Sonido, música e instrumentos musicales: Thomann, empresa alemana que lleva desde 1954 vendiendo equipamiento musical, de audio, iluminación, etc. Dieron el salto a la venta online, y cuentan también con marcas propias de instrumentos musicales, cables, accesorios…
- Ropa: existen grandes portales especializados como Zalando o ASOS, las tiendas web de las tiendas físicas más relevantes (las de Inditex, por ejemplo, que permiten recoger en tienda en un par de días sin pagar nada de envío), y las propias tiendas físicas donde, de nuevo, adquieres la posesión en el acto de lo que compras.
- Supermercado: me sorprende que hay gente que compra alimentación y demás por Amazon (más allá de algo que esté muy descontado en preico), pero la hay. Los supermercados suelen tener su portal online para pedir a domicilio, además de las tiendas físicas y empresas de delivery (también con sus prácticas muy cuestionables, pero que al menos no es Amazon).
- Bricolaje y herramientas: las plataformas online de Leroy Merlín y Obramat (y sus tiendas físicas), por ejemplo, y ferreterías locales donde la gente que trabaja sabe lo que hace.
En resumen, creo que para casi todos los casos, existen alternativas viables a Amazon, que si bien son un poco menos cómodas, no suponen un 15% de coste a los vendedores, explotación al personal de logística y dar dinero a una de las empresas con mayor cotización bursátil en el mundo. La solución no es clonar el monstruo, es dejar de alimentarlo.
Notas
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Igual que ocurre, por ejemplo, con el precio global del barril de petróleo, aunque tu petróleo no venga de Irán, si EEUU empieza una guerra ahí, el precio del barril sube por esa estabilidad, y el país que te vende a tí va a vender caro porque “se lo quitan de las manos” al precio original. ↩
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Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Librerías. ↩