IRPF para tontos

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Si hay algo que gusta hacer en España es quejarse, y cuando llega abril y toca hacer la declaración de la renta, la queja es generalizada, sobre todo porque “sale a pagar”. Pero la realidad es que el IRPF no es tan complicado de entender, y en este artículo voy a intentar explicar cosas que la gente no parece meter en la cabeza.

¿Qué es el IRPF?

El IRPF es el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, y es un impuesto que grava la renta de las personas físicas. Es un impuesto progresivo, lo que significa que a mayor renta, mayor porcentaje de impuestos se paga.

¿Cómo que progresivo? ¿No son así todos los impuestos, que cuanto más ganas más pagas? Sí y no. Todos los impuestos que son porcentuales se aplican según la “base imponible” (la cantidad de referencia sobre la que se impone el gravamen), pero no todos los impuestos son progresivos como el IRPF. Por ejemplo, el IVA y el de Sociedades son “lineales”, ya que siempre son el 21% (menos excepciones) y el 25% respectivamente.

En el caso del IRPF, en función de los ingresos, se aplican unos tramos u otros, pagando la cantidad que toca en cada tramo. Pongo un ejemplo sencillo para ilustrarlo, con porcentajes inventados:

Si ganas 60.000€, pagarías:

  1. El 0% en los primeros 10.000€.
  2. El 10% en los siguientes 40.000€, hasta llegar a los 50.000€. Esto son 4.000€.
  3. El 20% en los siguientes 10.000€, hasta llegar a los 60.000€. Esto son 2.000€.

En total, pagarías 6.000€ de impuestos, lo que supone un 10% de tu renta, y no un 20% como se podría pensar “porque estoy en ese tramo”. Pongamos en su lugar que ganas 90.000, quedando “en el mismo tramo”:

  1. El 0% en los primeros 10.000€.
  2. El 10% en los siguientes 40.000€, hasta llegar a los 50.000€. Esto son 4.000€.
  3. El 20% en los siguientes 40.000€, hasta llegar a los 90.000€. Esto son 8.000€.

En total, pagarías 12.000€ de impuestos, lo que supone un 13,33% de tu renta, y no un 20% como se podría pensar “porque estoy en ese tramo”. Es decir, al cobrar más estás pagando un porcentaje mayor, pero no de toda tu renta, sino solo de la parte que supera el tramo anterior.

Retención, borrador y declaración

Otras dos cosas que se confunden mucho son la obligación de retener y la de declarar. La primera es una obligación de la empresa o entidad que te paga, y la segunda es una (posible) obligación tuya.

A grandes rasgos, la obligación de retener es que tu empresa te retenga un porcentaje (que luego explicaré como se calcula) y lo ingrese en Hacienda en tu nombre. De esta forma, Hacienda tiene “liquidez” todos los meses, y se asegura de que no tendrás que pagar una cantidad muy grande en la declaración de la renta de abril.

La obligación de declarar es que, si tus ingresos superan un cierto umbral, tienes que presentar una declaración de la renta. En general, si tienes un solo pagador y tus ingresos no superan los 22.000€, no tienes que declarar.

En cualquier caso, puedes elaborar un borrador de la declaración de la renta, que es una propuesta de Hacienda con los datos que tiene de ti, aunque no tengas obligación de declarar. En este caso, si te sale a pagar (no te compensa) puedes no presentarlo, repito, si no tienes obligación de declarar. Si te sale a devolver, sí te interesa presentarlo, ya que te devolverán el dinero que te han retenido de más.

¿Cómo se calcula la retención?

La retención se calcula en función de tus ingresos, y de tus circunstancias personales. Proporcionando ciertos datos a Hacienda, con una serie de fórmulas (o la calculadora online de la Agencia Tributaria) se puede calcular cuánto te tienen que retener.

En general, depende de factores como tus ingresos estimados, deducciones (como las cotizaciones, alquiler en algunas CCAA, etc.) y circunstancias personales (hijos y mayores a cargo, discapacidades, etc.).

Esta retención se calcula a principio de año (o cuando hay cambios) y se aplica a tus nóminas. Si te retienen de más, te devolverán la diferencia en la declaración de la renta en abril. Si te retienen de menos, tendrás que pagar la diferencia en esa declaración. Por eso es importante que los datos que proporcionas a Hacienda sean correctos y actuales, para que no te retengan de más (tienes menos dinero todos los meses) ni de menos (tienes que pagar una cantidad grande en abril).

Puede ser que esta retención sea 0, si tus ingresos son bajos (porque empezaste a trabajar a mitad de año, por ejemplo) o si tienes muchas deducciones (por ejemplo, si tienes hijos a cargo). No tiene por qué ser un error o un problema futuro, simplemente significa que no cobras lo suficiente como para tener que pagar.